¿Qué aporta el Convenio de Liubliana-Haya al mundo y a Ucrania en la lucha contra los crímenes internacionales?

El 26 de mayo de 2023, en Liubliana (Eslovenia), 80 estados, incluida Ucrania, aprobaron el texto de la Convención sobre la cooperación internacional en la investigación y enjuiciamiento del crimen de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otros crímenes internacionales.
Konstantin Zadoya08 Junio 2023UA DE EN ES FR RU

[Люблянсько-Гаазька конвенція]

El 26 de mayo de 2023, en Liubliana (Eslovenia), 80 estados, incluida Ucrania, aprobaron el texto de la Convención sobre la cooperación internacional en la investigación y enjuiciamiento del crimen de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otros crímenes internacionales. La Convención se abrirá a la firma en enero de 2024 en La Haya.

¿Por qué es importante el Convenio de Liubliana-Haya?

Desde mediados del siglo XX, el derecho internacional ha reconocido que ciertos actos están expresamente prohibidos por sus normas. Dichos actos son crímenes de derecho internacional. Se trata del crimen de genocidio, los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra y el crimen de agresión. Las normas del derecho internacional que prohíben estos delitos representan una rama separada del derecho internacional: el derecho penal internacional.

La comunidad internacional puede establecer tribunales internacionales para enjuiciar y castigar los delitos de derecho internacional. Sin embargo, el papel clave en la implementación del derecho penal internacional corresponde a los estados. Tienen el deber primordial de impedir la impunidad por cometer delitos internacionales a nivel nacional. El cumplimiento de este deber, sin embargo, a menudo resulta difícil, ya que los perpetradores de crímenes de derecho internacional rara vez esperan justicia en el territorio del estado donde se cometió el crimen, o incluso en el territorio del estado de su ciudadanía, sino que buscan “lugares seguros” donde podrían esconderse para siempre de la investigación y del tribunal. Debido a esto, el enjuiciamiento y castigo de quienes cometen crímenes internacionales a menudo depende de una cooperación internacional efectiva entre estados. Dicha cooperación puede incluir, entre otras cosas, la extradición de sospechosos de un estado a otro, la transferencia de procesos judiciales de un estado a otro, la ejecución por un estado, en su propio territorio, de la sentencia dictada en otro estado.

Desafortunadamente, la historia muestra que la cooperación internacional de estados en casos de crímenes de derecho internacional deja mucho que desear. Los estados que reciben una solicitud de cooperación internacional a menudo tienden a ignorarla por varias razones, incluidas las políticas. Por ejemplo, las autoridades bolivianas rechazaron repetidamente la solicitud de Francia para extraditar a Klaus Barbie, buscado por las autoridades francesas por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. El temor de que la cooperación internacional resulte ineficaz ha alentado a algunos estados a recurrir a medidas que en sí mismas constituyen una violación del derecho internacional. El ejemplo más llamativo fue la extradición, o más bien el secuestro por parte de los servicios especiales israelíes desde el territorio de Argentina a Israel de Adolf Eichmann, quien durante la Segunda Guerra Mundial organizó el asesinato de judíos húngaros.

La Convención de Liubliana-Haya está concebida para dar respuestas decisivas a problemas existentes durante muchas décadas en la cooperación internacional de los estados en los casos de delito de derecho internacional. Entre otras cosas, la Convención establece las obligaciones de los estados de cooperar en casos de crímenes siguientes: genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra (lamentablemente, la Convención permite que las obligaciones previstas por el crimen de agresión se asuman por los estados a su propia discreción):

1) Establece claramente que estos delitos no son políticos. Esto significa que un estado no podrá negarse a extraditar a un sospechoso, por ejemplo, de crimen de guerra, solo porque en este estado este tipo de delito se considera político por definición, y la cooperación internacional entre estados, por lo general, no se aplica a delitos políticos;

2) Prohíbe categóricamente a los estados usar los plazos de prescripción como causa para denegar la cooperación;

3) Requiere directamente al estado que se niegue a extraditar a una persona, a petición de otro estado o del tribunal penal internacional, a procesar y enjuiciar, por su cuenta, a esa persona por un posible crimen de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

No hay duda de que cuando la Convención de Liubliana-Haya entre en vigor, será un paso importante en la implementación del derecho penal internacional a nivel nacional.

¿Qué importancia tiene el Convenio de Liubliana-Haya para Ucrania?

Después de ser firmada y ratificada, la Convención de Liubliana-Haya abrirá oportunidades adicionales para que Ucrania procese y castigue a los ciudadanos rusos que han cometido crímenes internacionales en territorio ucraniano. Por supuesto, la Convención no ayudará a llegar a aquellos que se ocultarán en territorio ruso, porque Rusia no participó en la preparación del texto del convenio y es poco probable que se una a él en un futuro previsible. Pero la Convención hará que el mundo sea un lugar menos “seguro” para quienes deciden irse al extranjero, pues el 26 de mayo de 2023, en la aprobación del texto del documento participaron no solo los estados europeos, sino también asiáticos, africanos y latinoamericanos. Por lo tanto, la Convención abrirá una serie de “vías” legales para Ucrania y nos gustaría creer que las autoridades judiciales ucranianas sepan manejarlas de la manera eficiente.

Por otra parte, la Convención de Liubliana-Haya no debe suscitar demasiadas expectativas. Porque será muy limitada para enjuiciar y castigar a los autores del crimen de agresión cometido por las autoridades rusas contra Ucrania, ya que, como se dijo anteriormente, el texto del acuerdo no contiene obligaciones incondicionales e irrefutables con respecto a este crimen bajo derecho internacional. Tampoco parece que la Convención vaya a simplificar el enjuiciamiento y castigo de aquellos ciudadanos rusos que se encuentren en el territorio de los estados geográficamente próximos tanto a Ucrania como a Rusia, como Azerbaiyán, Armenia o Turquía, ya que estos estados no muestran interés por este tratado internacional. Y en general, en la aprobación del texto de este tratado participaron solamente 80 estados, que no es un número pequeño, pero, por otro lado, en la ONU actualmente hay 193 estados miembros.

Además, cabe recordar que la Convención Liubliana-Haya no solo abrirá nuevas oportunidades para Ucrania, sino que también la obligará a hacer su “parte” para mejorar la legislación nacional. Por ejemplo, la Convención requiere que los estados partes garanticen la criminalización, a nivel nacional, de actos considerados como crímenes de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra por el derecho internacional. Debido a esto, se actualizan dos problemas, en particular, la falta de una disposición separada en la legislación penal de Ucrania sobre crímenes de lesa humanidad y el problema de la imperfección de sus disposiciones sobre crímenes de guerra. Ambos problemas podrían haber sido resueltos hace mucho tiempo por la Ley de Ucrania “Sobre las enmiendas a algunos actos legislativos de Ucrania referentes a la implementación del derecho internacional penal y humanitario”, adoptada el 7 de junio de 2021, pero todavía no firmada por el Presidente de Ucrania.

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