La estrategia rusa de atacar hoteles en toda Ucrania

Desde el inicio de la invasión, las fuerzas de ocupación han lanzado ataques sistemáticos contra complejos hoteleros e incluso hostales en Ucrania. Con mayor frecuencia, estas agresiones se concentran en ciudades próximas a la línea de fuego: Járkiv, la región de Donetsk y el sur del país.
Sergiy Okunev27 Marzo 2026UA DE EN ES FR RU

Готель у Сумах Отель в Сумах

Hotel en Sumy, foto: “Kordon Media”

En la mañana del 27 de febrero, drones rusos impactaron en dos ocasiones contra un hotel en el centro de Sumy. Casi la mitad del edificio quedó reducida a cenizas; las imágenes de los daños sugieren el uso de drones con mezclas incendiarias, diseñados específicamente para provocar fuegos a gran escala, mucho más devastadores que una explosión convencional. El ataque en Sumy es, lamentablemente, un eslabón más en esta cadena de agresiones.

La propaganda rusa sostiene invariablemente que los hoteles sirven como bases para las tropas ucranianas y que sus ataques no representan una amenaza para la población civil. Sin embargo, esta afirmación ha sido refutada en múltiples ocasiones. Por ejemplo, apenas unos días antes del bombardeo en Sumy, el autor de este artículo —el periodista y defensor de los derechos humanos Sergiy Okunev— visitó el establecimiento y confirma que el lugar operaba con total normalidad: las habitaciones estaban disponibles en plataformas de reserva, los cafés y restaurantes de la planta baja recibían al público general y no existía rastro de presencia o infraestructura militar en el recinto.

Hasta mayo de 2025, el ejército ruso ha ejecutado 31 ataques contra 25 hoteles en territorio ucraniano, según datos publicados por la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF) y la ONG ucraniana Truth Hounds (TH).

Estos ataques no solo responden a la estrategia de terror “rutinaria” de las tropas rusas, sino que generan un peligro crítico para periodistas, activistas y cooperantes humanitarios. Hasta 2025, estos colectivos eran los principales usuarios de los hoteles durante sus misiones civiles. Como consecuencia, al menos 25 trabajadores de medios de comunicación han resultado heridos y se ha confirmado el fallecimiento de Ryan Evans, empleado de la agencia Reuters.

En la víspera de Año Nuevo, el 30 de diciembre de 2023, un misil balístico impactó en el hotel “Jarkiv Palace”, hiriendo a varios periodistas extranjeros. Pocos días después, el 10 de enero de 2024, el “Park-hotel” de la misma ciudad fue igualmente bombardeado.

Готель “Kharkiv Palace” у Харкові Отель “Kharkiv Palace” в Харькове

Hotel “Jarkiv Palace” en Járkiv, foto: Fiscalía Regional de Járkiv

El hotel “Reikartz” en Zaporiyia, frecuentado por representantes de la ONU, también ha sido blanco de drones. Asimismo, el 24 de junio de 2024, un misil ruso destruyó casi por completo el hotel “Sapphire” en Kramatorsk, dejando un saldo de un muerto y ocho heridos, entre ellos periodistas de Ucrania, Alemania, Letonia, EE. UU. y el Reino Unido.

Готель “Сапфір” у Краматорську Отель “Сапфир” в Краматорске

Hotel “Sapphire” en Kramatorsk, foto: Servicio de Emergencia de la región de Donetsk

Más recientemente, el 5 de marzo de 2025, el hotel “Central” en Kryvyi Rig fue parcialmente destruido, resultando en 5 víctimas mortales y 32 heridos. En el momento del impacto, el edificio albergaba a miembros de misiones humanitarias de Ucrania, Reino Unido y EE. UU.

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Hotel “Central” en Kryvyi Rig, foto: Servicio de Emergencia de la región de Dnipropetrovsk

A raíz de esta escalada entre 2024 y 2025, la mayoría de las redacciones internacionales y organizaciones humanitarias han endurecido sus protocolos de seguridad, prohibiendo explícitamente a sus empleados alojarse en hoteles, especialmente en las regiones fronterizas o cercanas al frente.

Bajo las normas del Derecho Internacional Humanitario (DIH), la presencia de militares en un edificio civil no lo convierte automáticamente en un objetivo legítimo. El DIH se fundamenta en los principios de proporcionalidad y de protección a la población civil.

Si un complejo hotelero mantiene su funcionamiento habitual y no ha sido convertido en una base operativa, la presencia esporádica de militares por razones personales —entre una mayoría de huéspedes civiles y sin participar en acciones de combate activas— no invalida su estatus civil. Un ataque en estas condiciones es evidentemente desproporcionado y constituye una violación directa de las leyes de la guerra al poner en riesgo deliberado a la población civil.

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