En Rusia comenzó la farsa judicial contra Iryna Navalna, de 25 años

Las pruebas “irrefutables” contra la joven incluyen una “confesión”, obtenida seguramente bajo tortura, y el hecho de que su padrastro sea prisionero de guerra en Rusia.
Galya Koinash13 Diciembre 2023UA DE EN ES FR RU

Ірина Навальна в суді 23.11.2023 зі своїм адвокатом. Фото Олександра Астахова, Mediazona Ирина Навальная в суде 23.11.2023 г. со своим адвокатом. Фото Александра Астахова, Mediazona

Iryna Navalna en el juzgado el 23.11.2023 junto a su abogado. Foto de Oleksandr Astakhov, Mediazona

El Tribunal militar del distrito sur de Rusia ha iniciado un juicio contra una mujer ucraniana capturada ilegalmente en la Mariúpol ocupada, con las mismas ilegalidades, mentiras descaradas y abusos que hemos visto en muchos otros procesos. Sin embargo, esta vez la víctima, Iryna Navalna, de 25 años, probablemente fue detenida porque tiene el mismo apellido que uno de los presos políticos más famosos de Rusia.

Al sacar a Navalna de la Ucrania ocupada y al “juzgarla” aplicando la ley rusa, Rusia viola el derecho internacional. Se la acusa de intentar cometer un acto terrorista en virtud del artículo 205, parte 2 y 30, parte 3 del Código Penal de Rusia, así como de posesión ilegal de explosivos en virtud del artículo 222.1, parte 3. Se alega que la acusada planeaba provocar una explosión en el edificio de la administración de ocupación de Mariúpol durante el falso “referéndum sobre la adhesión a la Federación Rusa” que Rusia organizó a finales de septiembre de 2022 para justificar su invasión y anexión de las partes ocupadas de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporizhia.

Según Mediazona, la primera audiencia tuvo lugar el 23 de noviembre, pero la acusación fue transferida al Tribunal militar del distrito sur todavía el 9 de octubre de 2023, y parece que estaban programadas varias audiencias preliminares. Durante la primera sesión el 23 de noviembre, Navalna negó los cargos presentados y también corrigió al presidente del tribunal Ilya Bezgub cuando éste leyó su expediente diciendo que había sido detenida el 28 de octubre de 2022. De hecho, fue detenida por los Servicios de Seguridad Federales [SSF] en octubre, pero desde el 27 de septiembre ya estaba en cautiverio. Son reveladoras estas discrepancias, porque normalmente esos períodos del cautiverio “no registrado” oficialmente, sin el acompañamiento del abogado, se utilizan para torturas y otros métodos ilegales de obtener “confesiones”. La fiscalía alega que Iryna Navalna conspiró con el Servicio de Seguridad de Ucrania [SSU] y acordó llevar a cabo un “atentado terrorista” en protesta contra la llamada “soberanía” de la controlada por Rusia “República Popular de Donetsk” [RPD]. Ya se ha vuelto una fórmula estándar para tales “juicios”: la fiscalía/SSF siempre trata de agregarle el factor de la “codicia”, que presumiblemente encaja mejor con su idea “del mundo ruso” y sus afirmaciones del apoyo casi unánime de la “unión con Rusia” por parte de la población local. Navalna supuestamente protestó contra la invasión rusa, pero también se le atribuye el haber recibido 25.000 UAH del SSU en agosto para comprar una bicicleta “para el transporte de un explosivo improvisado” y la intención de recibir 100.000 UAH después de cometer un “atentado terrorista”.

La fiscalía afirma que el “cómplice” de Navalna preparó un artefacto explosivo y lo envió a Mariupol. Supuestamente eligió el lugar y la fecha de la probable explosión: 27 de septiembre de 2022. La función de Navalna, según la misma acusación, era montar un artefacto explosivo, guardarlo en su apartamento y, cuando hiciera falta, llevarlo en bicicleta a la administración del distrito de Primorsky, colocarlo y activarlo por el control remoto. Después de eso, trasladarse al territorio controlado por las autoridades ucranianas y “recibir su recompensa”.

La fiscalía afirma que Navalna llevó un artefacto explosivo al “centro electoral” de la administración del distrito de Primorsky, lo escondió y se dirigió a por el control remoto para activarlo. El presunto artefacto explosivo fue descubierto por la policía de ocupación y luego Navalna fue detenida. La versión oficial no dice dónde fue detenida exactamente, pero se afirma que se le encontró un detonador con control remoto.

Respondiendo a las preguntas del juez Bezguba, Navalna explicó que nació en Mariupol donde vivió con su madre y su abuela. Se graduó por la Universidad tecnológica estatal de Azov, pero no tuvo tiempo de encontrar trabajo debido a la invasión rusa a gran escala.

La madre de Iryna, Oleksandra Smolyar, cree que su hija fue capturada por su apellido. Recuerda cómo trataron a Irina cuando ella y su madre abandonaron Mariupol por primera vez, y cómo su apellido se citaba a menudo en los informes rusos. También es posible que existan otras razones. Por ejemplo, su padrastro fue capturado en mayo de 2022 en la sitiada planta metalúrgica de Azovstal. Es posible que no haya ningún motivo real. No sería la primera vez que los rusos capturan a ucranianos para que el SSF pueda informar lo de haber “evitado un atentado terrorista”. Iryna cambió su apellido a “Navalna” cuando cumplió 21 años. No tenía nada en común con el opositor ruso Oleksiy Navalny, Iryna simplemente tomó el apellido de su abuelo para complacerlo, ya que él sólo tenía hijas y de otra manera su apellido no habría continuado.

Rusia sistemáticamente bloqueó la posibilidad de evacuación civil de Mariupol bombardeando continuamente la ciudad, y la única salida era a través de la región ocupada de Donetsk hacia Rusia. Oleksandra logró pagarle a alguien para que la llevara a ella y a su hija por esta ruta para luego regresar a Ucrania controlada por el gobierno del país a través de los Países Bálticos y Polonia. Ambas tuvieron que someterse al “filtrado” ilegal ruso, e Iryna Navalna lo hizo primero, el 9 de mayo de 2022. La obligaron a permanecer de pie frente a una pared con las manos en alto y la interrogaron con una pistola apuntándole a la cabeza. Al ver su apellido, uno de los rusos preguntó: “¿Quién quiere hablar con la hija de Navalny? ¿Quién quiere verla?”. Querían saber si tenía amigos en el regimiento Azov y cómo se llamaban. Los rusos la retuvieron durante dos horas y media, pero finalmente la liberaron y le permitieron partir hacia Rusia, desde donde se trasladó a Lituania, luego a Polonia y regresó a Ucrania. Su madre salió por su cuenta, sin problemas, y después de regresar a Ucrania se establecieron en la región de Zhytomyr.

Desafortunadamente, la abuela paterna de Iryna se quedó sola en Mariupol pidiendo a Iryna que fuera a visitarla. A pesar de los fundados temores de su madre, Iryna regresó en agosto de 2022 para ayudar a su abuela. Creía que si había conseguido salir de aquello una vez, no tendría problemas en adelante. Planeaba estar unas semanas, pasar tiempo con su abuela, recoger algunas cosas de su departamento e intentar encontrar a sus gatos que habían desaparecido durante el bombardeo.

Oleksandra cuenta que Iryna llegó a Mariupol e incluso encontró una bicicleta con la que recorrió la ciudad destruida, buscando a los gatos y, al parecer, también tomando fotografías de los edificios bombardeados.

El 27 de septiembre desapareció el contacto con ella. Ese mismo día por la tarde, la agencia estatal rusa “RIA Novosti” publicó un vídeo en el que una joven hacía una “confesión” que se repetía, con pequeños cambios, varias veces. La historia de entonces coincidía esencialmente con la acusación actual, afirmando que Iryna “lo confesó todo y se arrepintió”. Es poco probable que tal “confesión” se haya obtenido sin coacción, y es revelador que la joven, que ahora tiene un abogado y está detenida oficialmente, niega las acusaciones.

En enero, la famosa defensora rusa de los derechos humanos Olga Romanova informó que durante el intercambio de prisioneros había sido liberado un ucraniano que pasó la información sobre Iryna. Romanova rechazó las acusaciones presentadas contra ella, afirmando que la historia sobre el “detonador remoto” fue inventada para justificar la detención de una persona que ni siquiera se encontraba cerca del edificio de la administración. Como señaló Romanova, las pruebas “irrefutables” en realidad son las siguientes: el hecho de que el padrastro de Iryna Navalny era un defensor ucraniano que está en cautiverio ruso; “su confesión” (aunque haya sido obtenida bajo tortura) y su notorio apellido.

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