‘¡Me juzgan por amar a Ucrania! ’

Rusia condena a la ciudadana ucraniana de Melitopol, madre de dos hijos, a 9 años de prisión.
Iryna Skachko02 Mayo 2024UA DE EN ES FR RU

Суд над Яніною Акуловою, Антоном Жуковським та Дмитром Сергєєвим. Фото: “Меморіал” Verhandlung gegen Janina Akulova, Anton Zhukovskyj und Dmitro Serhieiev The trial of Yanina Akulova, Anton Zhukovskyi and Dmytro Serhieiev. Photo: “Memorial” Tribunal ruso de los ucranianos Yanina Akulova, Anton Zhukovsky y Dmytro Sergeyev. Foto:

Tribunal ruso de los ucranianos Yanina Akulova, Anton Zhukovsky y Dmytro Sergeyev. Foto: "Memorial"

Tres civiles ucranianos secuestrados en Melitopol recibieron sus condenas. Anton Zhukovsky, Dmytro Sergeyev y Yanina Akulova fueron acusados de terrorismo, de organizar un grupo terrorista, de fabricar y almacenar explosivos y armas.

La Sociedad “Memorial” informó sobre la sentencia dictada por el Tribunal Militar del Sur de Rusia. Anton Zhukovsky y Dmytro Sergeyev fueron condenados a 15 años de prisión severa y Yanina Akulova a 9 años de prisión de régimen general. Además, a los tres les impusieron las multas: los hombres deben pagar 800.000 rublos y la mujer, 700.000 rublos. Todo esto es por un delito sin víctimas que jamás fue cometido.

Esta historia fue contada en el artículo del Centro de investigaciones periodísticas: los tres ucranianos fueron secuestrados por los ocupantes en Melitopol en octubre de 2022. Poco después, a finales de noviembre, en las redes sociales se difundió un vídeo con su “confesión”: supuestamente iban a organizar un atentado en el mercado local, y, además, que “el 18 de septiembre habían estallado un coche en el que iban ciudadanos rusos: Mikhail Shchetinin y Sergey Gorbunov” (ambos ocupaban cargos en la administración de ocupación de Melitopol). Sin embargo, en el proceso judicial la “explosión terrorista del coche” no se ha vuelto a mencionar.

En el vídeo publicado en noviembre de 2022, Yanina Akulova lleva una mascarilla médica. Los periodistas suponen que los rusos se la pusieron para ocultar los moretones de los golpes en el rostro. En la causa penal el 23 de noviembre figura como el día de la detención de los ciudadanos de Melitopol, aunque en realidad se encontraban en cámaras de tortura rusas desde el 11 de octubre, sin cargos presentados, sin informar a sus familiares sobre su paradero, sin defensa legal.

En una entrevista a la televisión ucraniana “Suspilne”, la madre de Yanina Akulova dijo que su hija fue golpeada: “Firmaron todo lo que les dijeron. Los tres juntos confirmaron lo que les fue dicho. Nuestra hija Yana contó que los habían pegado brutalmente. Bueno, y luego en cautiverio, ya se sabe cómo es aquello. No andan con mimos. Ella me contó: ’Me golpearon tanto que ya me daba igual todo. Firmé todo lo que me pusieron.’ Dice que durante dos meses no se le cicatrizaban las heridas, y luego la enviaron a Moscú, cuando todo se le curó un poco”.

Según lo establecido por “la investigación”, Anton Zhukovsky y Dmytro Sergeyev encontraron un alijo con explosivos siguiendo las instrucciones de un “empleado de los servicios especiales ucranianos” (con el apodo “Hermano"). Luego intentaron llevar los componentes del artefacto explosivo al mercado “Ryzhsky” en Melitopol. Yanina Akulova conducía el coche donde llevaban los explosivos. En el camino les detuvieron.

Zhukovsky y Sergeyev admitieron ante el tribunal que realmente tenían la intención de realizar una explosión, pero no de día, sino de noche, cuando el mercado estaba sin gente. Akulova, la madre de dos hijos, no sabía nada de nada, simplemente llevó en coche a unos amigos que no consiguieron llamar un taxi.

"La culpa de mi cliente fue argumentada tan sólo por su confesión, pero la confesión en sí no puede servir de base para una condena”, subrayó en el tribunal el abogado defensor de Dmytro Sergeyev. El propio acusado no admitió su culpa. “No me reconozco culpable de ser terrorista. Si no hubierais venido a mi tierra con una guerra, no habría hecho lo que hice”, afirmó.

"No somos terroristas. Somos ciudadanos que amamos a nuestro país... Cuando nos llegó la guerra, nosotros y nuestras familias, como millones de personas, sufrimos por su culpa, y cuando nos ofrecieron ayudar a la patria de esta manera, no dudamos en aceptarlo. Pero al mismo tiempo no suscribimos al asesinato, especialmente de civiles, dijo Anton Zhukovsky en el tribunal. — En cuanto a Akulova, quiero subrayar que desde el principio Sergeyev y yo decidimos no involucrarla y no contarle nuestros planes. Ella no sabía nada de lo nuestro, y el hecho de que estuviera en el coche con nosotros esa noche fue una coincidencia”.

"Rusia me separó de mis hijos, estoy aquí en Rostov, en un centro de prisión preventiva por una razón desconocida: por el hecho de que llevé en coche a los chavales, por escribirle al ’Hermano’ que no había conexión. Bueno, tal vez ésta sea la culpa mía. Amo a mi país, a mi Ucrania, si ésta es mi culpa que así sea. Lo principal es que soy patriota en mi corazón y lo seguiré siendo por el resto de mi vida. Esto, señoría, no lo voy a negar y por mi parte es todo”, declaró Yanina en su último discurso en el tribunal.

La misma semana, el Tribunal Militar del Sur de Rostov del Don condenó a otros dos ciudadanos ucranianos. Los residentes de Berdyansk, Volodymyr Kryvtsun y Vitaly Rastorguyev, fueron condenados a 11 y 12 años de una prisión severa por “preparar un atentado terrorista internacional”. Supuestamente estaban planeando estallar el coche oficial de Oleksandr Saulenko, el “alcalde” de la ciudad impuesto por los ocupantes. Los residentes de Berdyansk fueron detenidos el 13 de julio de 2022. Posteriormente, en los documentos del caso apareció una nueva fecha de detención: el 29 de diciembre de 2022. Los hombres primero estaban detenidos en el departamento policial de Berdyansk y luego fueron enviados a Crimea, al infame centro de detención preventiva Nº2 de Simferopol. En septiembre del año pasado, ambos fueron trasladados a Rostov.

Más de ocho mil ucranianos (tanto militares como civiles) permanecen en cautiverio ruso. Son solamente aquellos cuyo paradero ha sido confirmado. Al mismo tiempo, decenas de miles de ucranianos, tanto prisioneros civiles como militares, siguen desaparecidos.

La misión de la OSCE preparó un informe después de realizar una investigación sobre la detención ilegal de civiles ucranianos por parte de Rusia. “En la gran mayoría de los casos, la detención de civiles por parte de Rusia es un caso obvio de privación arbitraria de libertad, que constituye una violación del derecho internacional humanitario y personal, así como de las obligaciones en ámbito de la OSCE “, dice Veronika Belikova, una de las autoras del informe citada por Ukrinform. El secuestro de civiles por parte de Rusia es una práctica masiva y extendida que se lleva a cabo desde hace diez años y afecta a miles de personas. Los prisioneros ucranianos en cautiverio ruso son brutalmente torturados y mantenidos en condiciones inhumanas equiparables a la tortura.


Le recordamos que el Grupo de derechos humanos de Járkiv ha creado una línea directa para personas desaparecidas. Si usted es familia o tiene información sobre prisioneros de guerra, civiles encarcelados o desaparecidos en los territorios ocupados, llame al 0 800 20 24 02 (gratuito).

No podemos garantizar que localicemos a su ser querido. Sin embargo, durante los años de trabajo, nuestros colaboradores lograron encontrar a más del 30% de la gente buscada.

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