Táctica de dobles ataques de Rusia

El ejército ruso ha convertido la táctica del double-tap (ataques repetidos contra las mismas coordenadas con un breve intervalo de tiempo) en una herramienta sistemática de terror.
Mariya Krykunenko 05 Junio 2026UA DE EN ES FR IT RU

Ілюстративне зображення, © Марія Крікуненко Иллюстративное изображение, © Мария Крикуненко

Imagen ilustrativa © Mariya Krykunenko

Esperando deliberadamente a que los bomberos, médicos y policías acudan al lugar del primer impacto, el enemigo lanza un segundo ataque para maximizar las bajas entre quienes se dedican a salvar vidas. Este método, ensayado previamente a gran escala por el Kremlin durante la guerra de Siria, constituye una flagrante violación de los Convenios de Ginebra.

¿Qué es el double-tap?

El concepto de double-tap (doble ataque) surgió originalmente en la primera mitad del siglo XX como una técnica de tiro con armas ligeras que consistía en efectuar dos disparos rápidos y consecutivos para garantizar el abatimiento del objetivo. Con el tiempo, este término se transformó en una estrategia militar aplicable al armamento pesado.

En el contexto actual de los bombardeos aéreos y de artillería, esta táctica consiste en lanzar intencionadamente un segundo ataque sobre la misma ubicación tras un periodo de tiempo determinado. El cálculo se realiza asumiendo que, para cuando se produzca el segundo impacto, los servicios de emergencia y los voluntarios ya estarán desplegados trabajando en la zona afectada. Esta práctica ya había sido documentada por defensores de los derechos humanos mucho antes de la invasión a gran escala de Ucrania. En concreto, la táctica del double-tap fue activamente perfeccionada por las fuerzas armadas rusas durante su intervención en Siria. Como señalan los expertos de la organización internacional de derechos humanos PAX, la aviación rusa y las tropas del régimen de Bashar al-Ásad utilizaban sistemáticamente estos ataques encadenados para eliminar a miembros de la defensa civil (los “Cascos Blancos”), rescatistas y personal médico. El exinvestigador de crímenes de guerra de la ONU, Marc Garlasco, enfatiza que el objetivo de esta estrategia no es la mera destrucción de infraestructuras, sino maximizar las pérdidas humanas entre quienes acuden a prestar auxilio.

¿Cómo utiliza Rusia la táctica del double-tap en Ucrania?

 El ataque con misiles contra Pokrovsk, ocurrido el 7 de agosto de 2023, es uno de los ejemplos más claros del uso por parte de Rusia de la táctica del double-tap contra infraestructuras civiles en la guerra contra Ucrania. Las tropas rusas atacaron el centro de la ciudad utilizando dos misiles balísticos “Iskander”. El primer impacto destruyó varias secciones de un edificio de viviendas, dañó los inmuebles colindantes, un hotel y varios comercios, dejando a decenas de civiles sepultados bajo los escombros. El segundo impacto se produjo aproximadamente 40 minutos después, en el preciso instante en que se desplegaba una operación de rescate a gran escala alrededor del epicentro de la explosión. En el lugar ya se encontraban agentes de policía coordinando la evacuación, rescatistas del Servicio Estatal de Emergencias removiendo escombros y personal de los servicios públicos en pleno desempeño de sus funciones. La pausa calculada por el enemigo provocó un aumento drástico en el número de víctimas, cebándose precisamente con aquellos que acudieron a socorrer. Como resultado del ataque, fueron asesinadas 9 personas y otras 82 sufrieron heridas de diversa consideración. Entre los fallecidos se encontraban cinco civiles, un policía y un rescatista: el subdirector del Servicio Estatal de Emergencias en la región de Donetsk, el coronel Andriy Omelchenko. Entre los heridos hubo 29 agentes de policía, 7 rescatistas y dos niños.

Edificio destruido durante el ataque con misiles en Pokrovsk, foto: Servicio Estatal de Emergencias

El 15 de marzo de 2024, las tropas rusas atacaron la infraestructura civil de Odesa con misiles “Iskander-M”. Tan pronto como las primeras ambulancias y dotaciones de bomberos del Servicio de Emergencias llegaron al lugar de la tragedia tras el primer impacto para remover cascotes y extinguir el fuego, el enemigo lanzó un segundo misil contra las mismas coordenadas. A causa de ello, 21 personas fueron asesinadas y más de 70 resultaron heridas. Entre las víctimas mortales se encontraban un paramédico de ambulancia y un rescatista del Servicio de Emergencias. Asimismo, durante este segundo impacto perdieron la vida el exvicealcalde de Odesa, Sergiy Tetiukhin, y el comandante del batallón de fuerzas especiales “Tsunami”, Oleksandr Gostishchev, quienes se habían personado en el lugar para coordinar la asistencia a las víctimas.

Bomberos y rescatistas del Servicio Estatal de Emergencias trabajan en el lugar de un ataque con misiles ruso. Odesa, Ucrania. 15 de marzo de 2024

En septiembre de 2025, el medio Suspilne Chernigiv contó varios episodios simultáneos de ataques repetidos contra rescatistas en Nizhyn y Bajmach. Durante un ataque contra una instalación de infraestructura en Bajmach el 20 de septiembre de 2025, los bomberos solo pudieron trabajar en la extinción del incendio durante apenas 10 o 15 minutos. El jefe de la guardia, Dmytro, recuerda que oyeron el sonido de un dron “Shakhed” y solo tuvieron tiempo de arrojarse al suelo. La onda expansiva y la metralla hirieron a dos rescatistas. Una semana antes, el 14 de septiembre de 2025, ocurrió un caso similar en Nizhyn, en el recinto de una empresa afectada. Los bomberos esperaron a que pasaran las primeras explosiones dentro de un refugio y salieron a sofocar las llamas, pero cuando las labores ya concluían y los efectivos recogían las mangueras, Rusia los atacó con otros dos drones de forma consecutiva. Desde la dirección regional del Servicio Estatal de Emergencias destacan que los rusos actúan de forma totalmente intencionada, ya que a través de los drones de reconocimiento divisan perfectamente los camiones rojos y a las personas uniformadas. Debido a esta insidiosa táctica, los equipos de rescate han cambiado por completo sus protocolos de actuación y ahora comienzan a extinguir los incendios únicamente tras asegurarse de que no existe amenaza de un segundo ataque.

En 2024, la organización Truth Houndsinformó de que, desde el inicio de la invasión a gran escala, Rusia ha lanzado al menos 36 dobles ataques confirmados en Ucrania. Los investigadores contemplaron únicamente aquellos casos en los que se pudo verificar fehacientemente el lugar del ataque, el intervalo de tiempo entre los impactos y la llegada de los servicios de primera respuesta. Los rescatistas fueron quienes sufrieron con mayor crudeza estas agresiones: en al menos 20 de los 36 casos analizados, trabajadores del Servicio Estatal de Emergencias fueron heridos o asesinados.

Según datos de la Oficina del Fiscal General, actualmente hay 34 casos penales abiertos por ataques contra trabajadores de los servicios de emergencia en el cumplimiento de sus funciones en la zona de hostilidades o durante la liquidación de las consecuencias de ataques con drones. De ellos, 9 casos corresponden a agresiones contra trabajadores del Servicio Estatal de Emergencias y 25 contra personal médico. Como resultado de estos dobles ataques con drones, según la fiscalía, 52 trabajadores sanitarios resultaron heridos, tres de los cuales fallecieron. Asimismo, fueron heridos 20 trabajadores del Servicio Estatal de Emergencias.

“Esto puede ser indicativo de un ataque deliberado contra quienes salvan vidas y mitigan las consecuencias de los bombardeos”, señala el comunicado de la Oficina del Fiscal General.

¿Qué dice el derecho internacional sobre los dobles ataques?

De acuerdo con el derecho internacional humanitario, los ataques repetidos pueden ser calificados como crímenes de guerra, si están dirigidos contra civiles, heridos o personas que han acudido al lugar de la primera agresión para prestar auxilio. En particular, el Artículo 3 común a los Convenios de Ginebra de 1949 prohíbe taxativamente la violencia contra personas que no participan activamente en las hostilidades, así como contra aquellas que han quedado fuera de combate por enfermedad, heridas o cualquier otra causa. Es por ello que un segundo impacto en el lugar de un bombardeo, donde ya se encuentran trabajando médicos y rescatistas o donde hay heridos, evidencia que no se trata de una continuación accidental del ataque, sino de una violación deliberada de las leyes y costumbres de la guerra.

Los principios de distinción y proporcionalidad obligan a las partes en conflicto a diferenciar claramente entre objetivos militares y civiles, así como a abstenerse de lanzar ataques si el daño colateral para la población civil excede la ventaja militar potencial esperada. Dado que el intervalo entre ataques habitualmente permite registrar la llegada de los servicios de emergencia mediante reconocimiento aéreo, el bombardeo repetido constituye una prueba directa del asesinato intencionado de personas protegidas.

El Comité Internacional de la Cruz Roja señala que los servicios de protección civil gozan de una inmunidad especial durante la guerra. Su labor consiste estrictamente en tareas humanitarias: extinción de incendios, evacuación, remoción de escombros y prestación de asistencia médica. Mientras estas personas cumplan con sus obligaciones, son inviolables. Esta protección se extiende no solo a los propios rescatistas o médicos, sino también a todos sus equipos e infraestructuras. Cada ataque consciente contra un camión de bomberos, una ambulancia o una base de emergencias representa una flagrante violación de las normas internacionales.

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