Prisioneros de guerra ucranianos torturados hasta la muerte en cautiverio ruso

Bohdan Usenko y Andriy Zdorenko fueron capturados durante la defensa de Mariúpol y fallecieron en prisiones rusas, presumiblemente a causa de las torturas sufridas.
Galya Coynash15 Febrero 2026UA DE EN ES FR RU

Богдан Усенко. Колаж “Вчасно” Bohdan Usenko Photo collage Vchasno Богдан Усенко. Коллаж “Вчасно”

Bohdan Usenko, Colage “Vchasno”

Otros dos prisioneros de guerra ucranianos no lograron reunirse con sus familias: Bohdan Usenko y Andriy Zdorenko murieron tras años de torturas y tratos inhumanos en el cautiverio ruso. Mientras que Rusia reveló accidentalmente el fallecimiento de Andriy Zdorenko sin proporcionar detalles adicionales, el estado en el que el cuerpo de Bohdan Usenko fue devuelto a Ucrania —sin que mediara una confirmación previa de su captura— sugiere que el Kremlin intentó ocultar las torturas que probablemente causaron su muerte.

Ambos hombres fueron apresados mientras defendían Mariúpol, pero Bohdan Usenko pudo haber recibido un trato especialmente cruel por su condición de infante de marina profesional. Usenko servía en Feodosia cuando Rusia invadió Crimea; se mantuvo fiel a Ucrania y, entre 2014 y 2016, combatió por su país en el Donbás durante la Operación Antiterrorista (ATO). Más tarde, se graduó en la Academia Nacional de Tropas Terrestres de Sahaidachnyi, en Lviv. Mientras su esposa Maryna permanecía en Mykolaiv con sus dos hijas (una de ellas aún bebé), Bohdan fue destinado a Manhush, cerca de Mariúpol, el 6 de diciembre de 2021. Maryna relata que él estuvo entre los primeros en enfrentar la invasión de las tropas rusas.

Usenko fue capturado el 12 de abril de 2022 tras un intento fallido de romper el cerco ruso en la planta metalúrgica Illich. Murió en cautiverio en abril de 2025, aunque Maryna solo tuvo noticia de su deceso muchos meses después.

Durante estos tres años, ella luchó incansablemente por su liberación. A través de la Oficina de Coordinación para Prisioneros de Guerra y por testimonios de otros prisioneros liberados, supo que Bohdan era trasladado constantemente entre diversos centros de detención preventiva (SIZO) en Rusia. Sin embargo, no hubo intentos de fabricar “cargos criminales” en su contra, como sí ha ocurrido con muchos otros defensores de Mariúpol.

Durante tres años, Maryna vivió con la esperanza de que su esposo fuera liberado en un intercambio. Maryna describe el 18 de septiembre de 2025 como el día más terrible de su vida. Ese día, un investigador ucraniano la llamó para informarle que en agosto habían recibido un cuerpo con una etiqueta que portaba el nombre de su marido. Una prueba de ADN confirmó el parentesco con el padre de Bohdan.

Maryna aún no halla palabras para expresar el horror de la identificación. Según su testimonio, lo que recibió fueron restos esqueletizados, no un cuerpo íntegro. Además, los restos estaban incompletos: la caja torácica se encontraba destrozada, con las costillas sobresaliendo. Le faltaban varios dientes y la mandíbula estaba desprendida. Los investigadores le confesaron que era el peor estado de un cuerpo devuelto del cautiverio ruso que jamás habían presenciado.

Rusia incluso mintió sobre la fecha exacta de su muerte, alegando que falleció el 17 de abril de 2025, a pesar de que la Oficina de Coordinación posee testimonios que confirman que el 18 de abril aún estaba con vida. Los ocupantes afirman que murió de tuberculosis, aunque los prisioneros liberados aseguraron que no padecía dicha enfermedad.

Marina relató al medio “Noviy Donbasu” (Noticias del Donbás) que planea presentar una denuncia ante la Corte Penal Internacional por el trato recibido por su esposo. Enfatiza que es imposible callar ante tales crímenes.

“El público debe saberlo y el mundo debe verlo. Nuestra gente está muriendo en cautiverio. Antes se hablaba de casos aislados, pero ahora ya son cientos. Se habla mucho de esto, pero no llega a todo el mundo. O simplemente no quieren saber la verdad”.

Su esposo soñaba con la libertad, pero un día, dice ella, simplemente lo mataron porque no pudieron doblegar su espíritu.

Se tiene constancia de al menos 200 prisioneros de guerra asesinados en cautiverio ruso. Esto incluye a los más de 50 defensores ucranianos que perecieron en la explosión del campo de prisioneros de Olenivka en Donetsk el 29 de julio de 2022. Otras víctimas conocidas incluyen a Oleksandr Ishchenko, de 55 años, quien murió en julio de 2024 por un “traumatismo torácico cerrado causado por un objeto contundente”. Los rusos también afirman que Serhiy Grygoriev, de 59 años, murió de un “derrame cerebral”, pero su autopsia desmintió la versión rusa revelando que fue torturado hasta la muerte.

Muchos prisioneros liberados regresan tan debilitados por años de hambre y “tortura médica” (la privación deliberada de asistencia) que no todos logran sobrevivir. Oleksandr Savov, un infante de marina que defendió Azovstal, al volver del cautiverio ruso proporcionó pruebas decisivas contra así llamado “Doctor Muerte” (“Doctor Mal”): Illia Sorokin, un trabajador médico ruso acusado de torturas brutales contra prisioneros de guerra ucranianos en la colonia correccional de Mordovia № 10. Savov falleció nueve meses después de su liberación en marzo de 2025 debido a las enfermedades contraídas y a las torturas sistemáticas en la prisión. Tenía 46 años.

Андрій Здоренко (фото з пропагандистського Телеграм каналу) Andriy Zdorenko from the propaganda Telegram channel Андрей Здоренко (фото из пропагандистского Телеграм канала)

Andriy Zdorenko, foto de un canal de Telegram de propaganda rusa

Sobre el caso de Andriy Zdorenko (nacido el 16.12.1985), solo se sabe que los cargos ilegales de Rusia contra este defensor de Mariúpol, encarcelado desde abril de 2022, fueron suspendidos el 3 de septiembre de 2025. Esto significa que murió en algún momento previo a esa fecha. Zdorenko tenía 39 años y servía como conductor en la 56.ª Brigada Separada de Infantería Motorizada “Zaporizka Sich”. En un video publicado en un canal de Telegram prorruso, Zdorenko declara encontrarse en cautiverio desde el 21 de mayo de 2022. Aunque posiblemente siempre padeció un tartamudeo, es difícil ver la grabación y no sospechar que también fue sometido a torturas. Esto es casi una certeza, ya que prácticamente todos los “juicios” fabricados por Rusia contra los defensores de Mariúpol y sus atroces sentencias se basan exclusivamente en “confesiones” grabadas, en las que los prisioneros dan la clara impresión de repetir lo que se les obligó a decir, a menudo aprendido de memoria. Zdorenko y otros prisioneros de guerra con los que compareció “en el tribunal” están incluidos en la lista de víctimas de persecución política del proyecto “Memorial. Apoyo a los presos políticos”, donde la información disponible es insuficiente para concluir técnicamente que una persona es un preso político, pero donde los móviles políticos resultan evidentes.

Investigadores internacionales han concluido que el 90% o más de los prisioneros de guerra ucranianos sufren torturas bajo el cautiverio ruso.

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