Matviy Veisberg: ‘Sin invertir en arte, podemos volver a perder’

Las pinturas del artista Matviy Veisberg se han convertido en las ilustraciones de nuestro nuevo libro sobre Mariúpol. Él cree que deberíamos esforzarnos en promover el arte moderno ucraniano por el mundo.
Denys Volokha05 Abril 2024UA DE EN ES FR IT RU

¿Por qué es importante para usted el libro “Voces de la Guerra. Mariúpol”?

Este libro es importante para mí como persona, como ucraniano, porque la historia de Mariúpol es la historia común de todos nosotros. Es muy dolorosa. Obviamente, no podemos reaccionar igual que las personas que estuvieron en aquel lugar. Aun así, recuerdo mi reacción ante estos acontecimientos. Hice una serie de pinturas “La fina línea roja”, dedicada a los acontecimientos en Mariúpol. Desde el 24 de febrero van sucediendo cosas parecidas todo el tiempo. Creo que esta es mi pequeña contribución a la causa común. Conocí a las personas cuyas voces van recogidas en este libro. Son historias terribles.

© Денис Волоха / Харківська правозахисна група © Denys Volokha / Kharkiv Human Rights Group © Денис Волоха / Харьковская правозащитная группа

© Denys Volokha / Grupo de derechos humanos de Járkiv

¿Cómo afectó la guerra su trabajo?

En general la guerra afectó mi creatividad. Empecé a dibujar al principio de marzo del mismo año, de inmediato. No todos consiguieron hacerlo. La gente tiene diferentes reacciones psicológicas. Yo conozco las mías desde 2014, ya pasé por algo semejante cuando pinté “El Muro”, el muro de Maidan. Comencé a pintar sin más. Buscando mi propia salvación a través de la pintura. Salvándome con mi “Diario de viaje”. Y, por el otro lado, me parecía que la gente estaba esperando estas obras mías. Eran importantes para algunos, me lo contaron después. Era un trabajo muy estresante: todos los días dibujaba algo, y aunque fueran solo árboles, el tema seguía siendo la guerra.

Тонка червона лінія, 2022. © Матвій Вайсберг / Flickr Thin red line, 2022. © Matvii Vaisberg / Flickr Тонкая красная линия, 2022. © Матвей Вайсберг / Flickr

La fina línea roja, 2022. © Matviy Vaisberg / Flickr

Дорожній щоденник, 2022. © Матвій Вайсберг / Flickr Road diary, 2022. © Matvii Vaisberg / Flickr Дорожный дневник, 2022. © Матвей Вайсберг / Flickr

Diario de viaje, 2022. © Matviy Vaisberg / Flickr

Me parece no recordar tanta cantidad de trabajo, ni, más aún, tantas exposiciones, como durante estos 512-513 días. Muchas cosas diferentes: subastas, eventos solidarios, etc. Tal vez, algo así pasó en tiempos de mi juventud. Incluso sucedieron cosas inusuales, por ejemplo, la exposición del mismo “Diario” en La Haya, en el Ministerio de Justicia. Hay muchas cosas para contar. Hice enormes murales en el monumento de Babyn Yar. Quizás los haya visto, no lo sé. El Ángel del Ejército de Ucrania, Minora, etc. Se publicaron varios libros. “Diario de viaje”, acaba de salir su libro también. Está a punto de publicarse un libro más. Cuando usan algo de lo mío: significa que soy necesario, soy útil. Es obvio que casi todas estas cosas se hacen como voluntariado.

También hubo una exposición muy curiosa en la Bienal de Venecia con un grupo de “artistas que pintan después del 24 de febrero”. Normalmente es un club muy cerrado, no pretendía estar allí. Pero el evento estaba relacionado con la guerra y son lo que está sucediendo aquí.

Los artistas realmente reaccionan de manera diferente ante los eventos dramáticos. Algunos acaban frustrados...

Bueno, le diré que siempre cada uno reacciona a su manera. El sistema nervioso de cada persona es diferente. Algunos simplemente fueron a luchar. Tanto los artistas, como los demás: un artista no es diferente de los demás, de otros hombres o mujeres. Hay personas que se han dedicado en exclusivo a los trabajos de voluntariado. Hay otros que han empezado a pintar, y eso también es normal. Como mis amigos, como yo y muchos otros.

Al principio era un trabajo de todos los días. Ahora me permito descansar un poco. Es puro cansancio físico haber hecho estos enormes murales, de 120 m2, en 8 o 10 días. Nunca pensé que haría esto. Hice una exposición en Babyn Yar junto con mi amigo lituano, que trajo su exposición “Los viajes de Moisés”. Si no me equivoco, fue la primera exposición internacional desde el 24 de febrero en el sentido de que “la habían traído”.

Янгол ЗСУ, Меморіал у Бабиному Яру, 2023. © Матвій Вайсберг / Flickr Angel of the Armed Forces of Ukraine, Babi Yar Memorial, 2023. © Matvii Vaisberg / Flickr Ангел ВСУ, Мемориал в Бабьем Яру, 2023. © Матвей Вайсберг / Flickr

El Ángel del Ejército de Ucrania, Memorial en Babyn Yar, 2023. © Matviy Vaisberg / Flickr

Hay otra serie, se me olvidó mencionarla: “La Caravana”. Dedicada a la caravana del trigo ucraniano. Fui a Odessa, ni siquiera pensé en pintar el mar, no estaba para esto, en tiempos de guerra. Pero luego vi los barcos en el horizonte. Y entonces nació una historia completamente diferente, La Caravana. Tal vez la continúe de alguna manera, ahora puede ser un momento muy oportuno.

Караван, 2022. © Матвій Вайсберг / Flickr Caravan, 2022. © Matvii Vaisberg / Flickr Караван, 2022. © Матвей Вайсберг / Flickr

La Caravana, 2022. © Matviy Vaisberg / Flickr

© Матвій Вайсберг / Flickr © Matvii Vaisberg / Flickr © Матвей Вайсберг / Flickr

© Matviy Vaisberg / Flickr

¿Qué obras de artistas ucranianos hechas durante la guerra le han impresionado? Si es que hay alguna.

Sí, las hay, son obras de mis amigos artistas. Son obras de Akhry Ajinjala, de Olena Preduvalova, de Oleksiy Apollonov, de Seva Shark. Son muchas, es difícil enumerarlas, hay muchas obras. Por ejemplo, Katya Lisova ha sido un descubrimiento, es una persona que hace cosas muy interesantes.

Slavik Shereshevsky pinta mucho sobre la guerra. Tiene obras impresionantes. Son un poco irónicas: en una obra él está mirando cómo se hunde la fragata “Moscú”. Además, en aquel momento la fragata aún no estaba hundida. Bueno, yo también la dibujé hundida incluso antes en mi “Diario de viaje”.

Крейсер “Москва”, 2022. © Матвій Вайсберг / Flickr Cruiser Moskva, 2022. © Matvii Vaisberg / Flickr Крейсер “Москва”, 2022. © Матвей Вайсберг / Flickr

La fragata “Moscú”, 2022. © Matviy Vaisberg / Flickr

Por otra parte, quiero mencionar las obras de Sasha Zhyvotkov. Son obras de mucha fuerza. Tiene una técnica muy particular, ni siquiera sé cómo definirla: algo entre la escultura y la pintura. Su exposición en la Casa de Ucrania fue impactante y, yo diría, reveladora.

¿Qué obra suya ha sido la más agotadora emocionalmente en este periodo?

Probablemente el “Diario de viaje”, porque me propuse la tarea de hacer un pequeño dibujo todos los días; todos están en formato A4. Tenía que reaccionar a todos mis estados emocionales. En realidad, ¿cómo reaccionar a algo si es lo que tú estás sintiendo? Fue un trabajo arduo y, en mi opinión, muy importante. Para mí quizás el más importante de todos.

En general, es difícil separar las cosas, porque ahora, al dibujar, sientes un cansancio extremo. Porque hay que ser sincero. En estos tiempos, es simplemente imposible hacer algo sin sentirlo.

Ahora se habla mucho de que el Estado asignará 28 millones de grivnas para sustituir la hoz y el martillo de la estátua de Madre Patria por un tridente, los ucranianos lo votaron en el aplicativo Diya. ¿Qué le parece tal decisión?

Me parece bien, ¿acaso debería quedarse con la hoz y el martillo? Es muy divertida la historia de esta bába (*abuela), así la llamamos. Es la misma que la de aquellas horrendas esculturas instaladas en Maidan por el alcalde Omelchenko, que se convirtieron en emblemáticas después de los acontecimientos de Maidan. Actualmente hay un nuevo revuelo, desde ayer o anteayer, con respecto al museo de Odessa. Que hay que comprar drones y no invertir en museos. Bueno, es obvio que hay que comprar drones. Pero también es necesario invertir algo, si existe esa oportunidad, en arte. Porque podemos volver a perder.

“Rusia se ha apropiado de nuestra cultura”

No en vano el país agresor gasta decenas, centenas de millones de dólares en todo esto. Vi esas exposiciones suyas, terribles. No soporto escuchar la frase “la vanguardia rusa”. Es algo apropiado, en general. Y nosotros sí que tenemos cosas... En primer lugar, Malevich es nuestro, digan lo que digan. En segundo lugar, un fenómeno como el boychukismo y otros fenómenos globales, en los que hay que invertir dinero. También en la cultura moderna. Porque ahora, cuando varias instituciones occidentales empezaron a invitar a nuestros museos, por ejemplo, el Louvre invitó al Museo de Khanenko, para exponer allí el icono bizantino. Y no estaría mal si, junto con el icono bizantino, se llevaran también a autores ucranianos modernos. Lo digo como persona interesada, por supuesto. Pero esto se hace en todo el mundo. He visto muchas exposiciones así. Para mostrar que hay una conexión entre diferentes épocas. Que es una cultura moderna que tiene algún tipo de tradición, etc. Y realmente merece ser presentada al mundo ahora. Es obvio, incluso desde mi humilde experiencia.

Стіна, 2014. © Матвій Вайсберг / Flickr [майдан] Стіна, 2014. © Матвій Вайсберг / Flickr Wall, 2014. © Matvii Vaisberg / Flickr Стена, 2014. © Матвей Вайсберг / Flickr

El Muro, 2014. © Matvyi Vaisberg / Flickr

Por ejemplo, una exposición en La Haya o en otro lugar. Cuando “El Muro” se mostró en el Parlamento de Polonia. Funcionó. Y el Estado debe hacerse cargo de ello. Pero, lamentablemente, no tenemos esa tradición. No quiero hablar de personalidades, es un tema ingrato. Aunque sé de lo que estoy hablando. Simplemente no entienden por qué es necesario. Y es necesario. Es la entrada a otra liga. Todo el mundo va a exposiciones, todo el mundo contempla las obras. Hay otro tipo de actitud hacia las personas que aman o hacen arte. Y Ucrania dejará de ser un país chabacano y ordinario. Finalmente, Ucrania ha recobrado su identidad cultural en el mundo, y esto debe ser fomentado a nivel estatal.

Usted camina por las calles todos los días. Como artista, ¿le molesta el espacio urbano?

Llevo 20 años pintando el cielo en este taller. Veinte años pintando el cielo a través de la ventana, mire lo que se ve ahora. Aquellos edificios, no sé si se habitarán o no. Desde aquí se podía ver a la Santa Sofía. Esas terribles obras de construcción, creo, continúan desde los tiempos soviéticos, pero a diferente escala. El difunto alcalde Omelchenko se distinguió especialmente en ello, también el aún vivo alcalde Lionya Kosmos [Leonid Chernovetskyi]. Bueno, Lionya Cosmos ya llegó en plan saqueador. Omelchenko lo organizó todo, construyó esta pirámide. Que todavía sigue funcionando.

© Денис Волоха / Харківська правозахисна група © Denys Volokha / Kharkiv Human Rights Group © Денис Волоха / Харьковская правозащитная группа

© Denys Volokha / Grupo de derechos humanos de Járkiv

No sé qué decir… Si me pregunta por estas cosas, pues he participado en muchas protestas, pero obviamente no logramos salvar nada. Ni el mercado de Sinnyi, ni el taller de arte de Andriyivskyi Uzvoz, etc. Es la avaricia humana. Como dicen en Odessa, la avaricia es la madre de todos los vicios.

La revista “Esquire” tenía una sección: Reglas de la vida. ¿Cuáles son las reglas de la vida de Matviy Veisberg?

Tengo varios principios. ¿Serán las reglas de la vida? Probablemente. Digamos que nunca me autopromuevo, ya lo dije. Nunca. Pero el segundo principio es un poco contrario al primero: no huyo de las ofertas. No me autopromuevo, pero no huyo de las ofertas. Haz lo que puedas y vive como vives. A ser posible, vive de forma correcta, haciendo lo correcto. ¿Qué otras reglas pueden haber?

Тонка червона лінія, 2022. © Матвій Вайсберг / Flickr Thin red line, 2022. © Matvii Vaisberg / Flickr Тонкая красная линия, 2022. © Матвей Вайсберг / Flickr

La fina línea roja, 2022. © Matviy Vaisberg / Flickr

Ya sabes, hay una fábula sobre dos sabios judíos, que se encontraron alrededor del siglo VII. Y uno le dice al otro: “Explícame la esencia del judaísmo mientras esté parado en un solo pie. Aviso que no soy un hombre religiosa.” El otro le responde: “¡Es fácil! No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.” Esto es. Es la regla. La principal.

El libro “Voces de la Guerra. Mariúpol” con pinturas de Matviy Vaisberg y fotografías de Yevgen Sosnovsky se puede comprar en la librería Ye y directamente al Grupo de derechos humanos de Járkiv.

Compartir el artículo